Tuesday, June 05, 2007

Qué ganas de regresar a México

Suena medio dramático pero es cierto, todos los países tienen sus pros y sus contras y hasta ahora la burocracia española sólo me ha mostrado los contras; México lindo y querido... Les cuento:

En enero inicié los trámites para mi tarjeta de residente comunitario y ahí me dijeron que tardaba entre 3 y 4 meses, así que a principios de mayo fui a hacer fila un par de horas y me salieron con que regresara a finales de mes para a ver si ya estaba mi tarjeta. Total que regresé ayer a la comisaria de policia y luego de ocho horas en la fila, una funcionaria (que tenía más ganas de irse a su casa que de atender a la gente) me dijo que las tarjetas tardaban por lo menos 6 meses!! así que no creía que estuviera lista, preguntó a una compañera y como le dijo que era posible que sí estuviera fue a ver a la computadora y me dijo que tenía una tarjeta de estudiante caducada, a lo que le dije que sí pero que había ido a tramitar una tarjeta de residente porque me casé con un español y con toda la tranquilidad del mundo me dijo que no estaba que tardaba 6 meses (lo que no pensó o le valió, es que los 6 meses son la semana que entra) y que si quería regresara a finales de mes a ver si ya estaba la tarjeta.

La verdad es que estaba tan cansada que no le dije más (a parte de que se montó en sus trece y se puso a platicar con otra funcionaria y dijo "siguiente") y me salí, eso sí cuando estaba acomodando mis cosas para irme un policía me salió con que me tenía que apurar a salir, sólo le dije que sí que ya me iba que con lo amable que son ahí no quería estar más que el mínimo indispensable pero que iba a terminar de acomodar mis cosas; creo que me vio medio raro pero estaba viendo que estaba acomodando mis cosas y todavía me apura. Como si fuera por gusto que vamos a que nos traten mal!

No les he dicho que entre tanta espera, cansancio y asoleada tuve una alegría, bueno al principio fue más bien enojo, impotencia y rabia: resulta que luego de 5 horas de fila caí en la cuenta de que no llevaba mi pasaporte! Al darme cuenta no supe si llorar, reir o enojarme. Así que le hablé a mi maridín y él me preguntó si quería que me lo llevara, aún cuando eso significaba que tenía que salirse de su trabajo y comer más tarde. Así que mientras hacía fila estuvo conmigo 5 minutos mientras me daba mi pasaporte y unas papas (para la hora en la que lo vi mi lombriz me mordía) y luego se regresó a trabajar.

Ya ven, no todo ha sido tan malo, pero eso de hacer fila...