Sí, ya casi se me cumple el tiempo de regresar a la tierra de la tortilla de patatas pero primero les resumo estos días.
Luego de un vuelo bastante cómodo, llegué para que me hicieran los estudios antes de operarme y se decidió que me operaran el 18 de febrero; así que ese día llegamos a las 7:30 de la madrugada y en menos de 40 minutos salí con mi antifaz de abejorro (dos conchas de plástico para que no me tocara los ojos), claro que como tenía anestesia no me dolía nada pero luego de que se pasó el efecto... para no hacer largo todo esto, les diré que si he sabido que me iba a doler tanto me rajo, así de plano, me pasé dos días de perros por lo que me dolía.
Poco a poco el dolor fue cediendo y pude abrir los ojos y comprobar que ya veía sin los lentes!! Es una maravilla esto, lo incómodo es que tienes que salir con una mini farmacia en la bolsa para ponerte las gotas a cada rato y ahora digo que valió la pena.
La parte que no me gustó mucho fue que me vine yo sola, así que no tuve al marido para que me apapachara ni me consintiera (aunque el apapacho de mi Má estuvo de lujo). Eso de pasar por todo esto sola como que no me pareció bueno, pero qué le vamos a hacer él tenía que trabajar. Lo bueno y malo al mismo tiempo es que ya casi me regreso, bueno porque voy a estar con él y malo porque dejo de ver a mi Má y a la familia.
En fin, que estas son las últimas novedades que hay por este lado.
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